Obras teatrales

Esperar…

Intentando conformar mi familia literaria, leyendo sobre literatura y sus vericuetos, sentí la curiosidad de acercarme amablemente a Samuel Beckett, un dramaturgo muy reconocido por su incursión en el teatro absurdo del siglo XX.

Samuel Beckett escribió  “Esperando a Godot” a fines de los años ’40, una tragicomedia de dos actos protagonizada por Vladimir y Estragón, quienes sufren una espera interminable y desesperante. Resulta fácil de leer gracias a su formato, pero las interrupciones y repeticiones entre los personajes a veces terminan siendo abrumadoras.

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Ed. 2006 por Faber and Faber

¿Quién es Godot? ¿Dónde lo esperan? ¿Qué hacen? ¿Quiénes esperan a Godot?

Poco de esto podremos responder al final de la lectura. Al decidir leerlo en Inglés, resulta tentador pensar que hay una alusión a Dios (en inglés, God), lo cual termina pareciendo ser así. Todo sucede en un día que parece repetirse en el segundo acto. Esperan, piensan en colgarse del único árbol que los acompañan, pero no tienen una soga y el cinturón es muy corto. Luego aparecen Pozzo, un señor, con su siervo, Lucky. Se retiran. Aparece un niño y comunica que el Sr. Godot no se presentará, pero que seguro lo hará el siguiente día. En el segundo acto, Estragón no recuerda lo sucedido el día anterior, lo mismo pasa con Pozzo y Lucky. Vladimir recuerda constantemente a Estragón que están esperando a Godot y sucede lo mismo que el día anterior.

Pareciera una referencia constante el ciclo de la vida, o al menos eso pasó por mi mente. Si Godot es Dios, el día transcurrido sería la vida, y de ahí que Estragón no recuerda nada. También, tenemos las relaciones interhumanas básicas, el educador y el educado, y, el señor y el siervo.

Una novata en interpretaciones de sátiras, como yo, lo único que pude decir es que es entretenida, aunque desconcertante cuando uno piensa qué paso entre el principio y el fin  de esta obra, se encontrará diciendo: NADA. Absolutamente nada pasa.

Es una tragicomedia liviana para leer, la recomiendo, pero creo que hay un mensaje más allá de lo que se ve a simple vista, que sólo se develará con la experiencia literaria de cada uno. Finalmente, lo que me queda es la curiosidad de entender a Beckett y ganas de averiguarlo. 

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